lunes 24 de octubre de 2011

Vértigo


Cuidado con lo que deseas
puede hacerse realidad



jueves 20 de octubre de 2011

Queen Eilen

Menuda noche la de ayer en el Antzoki. Eilen Jewell y su banda volvieron a Bilbao y reinaron por todo lo alto. La amiga Eilen puso la magia en un día frio y lluvioso. No se escuchó el vuelo de una mosca mientras Miss Jewell desgranaba la magia de su repertorio. Por supuesto que también hubo locura y desenfreno y la banda rayó a gran altura. Pensé que me desmayaría con Santa Fe pero fueron las sobrenaturales Only One y Codeine Arms con las que casi me da un chungo de los buenos. Acudí solo pero tuve la suerte de encontrarme con Marco, Diego y Ander. Gracias chavales porque no se puede ser más de puta madre. Sólo faltaron los mariachis Pedro y Andoni para terminar de redondear una noche perfecta en la que no sobró absolutamente nada. Hubo charla, fotos y firmas antes y después del concierto y como bien me recordó alguien, nadie se llevó más besos de la encantadora Eilen que un servidor. Imposible pedir más.

miércoles 19 de octubre de 2011

Reverie

Alucinante. No se me ocurre otro término para definir la carrera de Joe Henry. El bueno de Joe, que nunca ha dejado de experimentar, se descuelga ahora con un disco de una sencillez que apabulla. Reverie es otro paso firme tras el complejo Blood From Stars. Un trabajo un tanto correoso pero que suena, como es habitual en él, con una naturalidad pasmosa. La triada batería-bajo-piano es el esqueleto que Henry viste de Jazz, Folk, Blues y lo que le echen. Sin estridencias, conformando otra conmovedora pieza de introspección.
Una vez más, Joe Henry evita los chiclés con una inventiva digna de admiración. Blood From Stars me decepcionó en la medida de adornar varias de las secuencias rítmicas de Civilians, no en una descarada repetición porque todo lo que envuelve el universo Henry está a otro nivel, fue más por la preocupación de verle encerrado en un bucle. Por eso prefiero esta nueva vuelta de tuerca.

Reverie es un disco equivocadamente descuidado, porque los componentes de sus grabaciones siempre funcionan con la precisión de un reloj suizo. Que lo de grabar en tres días con los mejores músicos lleva haciéndolo años y este tipo nunca da puntada sin hilo con todo ese rollo de darle al REC con las ventanas abiertas. La desnuda orquestación sobre la que Henry arrastra la inventiva de unos versos que son puro estado otoñal, va absorbiendo gradualmente los habituales relatos sobre la condición humana y sus distintos estados de ánimo. Reverie es una sólida roca que está más allá de cualquier catalogación -incluida la de mejor disco del año- porque está fuera de categoría. Henry sigue avanzando en su carrera con paso firme y estira aún más su leyenda. Sus discos siempre te tocan el corazón. Pero Reverie va más allá porque llega al alma.

lunes 17 de octubre de 2011

Bad As Me

Dice un buen amigo que soy muy exigente. Razón no le falta porque soy muy leñero con los músicos que marcan la pauta en mi vida. Pero siempre hay una excepción que confirma la regla y en este caso se llama Tom Waits. En los más de tres años de vida que tiene este blog el viejo loco no ha dejado de pasearse por él, pero siempre con cuentagotas. Este tipo me anestesia los sentidos de tal manera que envenena mi capacidad de ser crítico con él. Será por eso que jamás me ha defraudado.

Para mi sorpresa, hoy me he encontrado un mail en la bandeja de entrada con un código para poder acceder a su web y escuchar su nuevo disco al completo. Por fín se hizo la luz y se despejó la incógnita. ¿Qué tiene Bad As Me de nuevo?, pues afortunadamente nada. Esta vez es una frenética Chicago la que invita a subir a bordo de un tren mucho más accesible y menos agobiante que Real Gone, el arranque de un disco en el que los números excéntricos están repartidos de igual manera que los románticos.

Hay melodías pedregosas facilmente reconocibles en otros puntos de su carrera, pequeños himnos tabernarios, desvencijadas canciones de amor y maravillosas reflexiones sobre la vida y la muerte con el habitual toque perverso....nada nuevo bajo el sol. Pero hablamos del nuevo álbum del alquimista loco, el genio de Pomona, el que nunca me decepciona. El tipo que escribe canciones con sensación de falsa urgencia y espartanos pero elaboradísimos arreglos que restallan con frescura. El mismo que cuenta como nadie sórdidos relatos desde el otro lado de la vida y nunca pierde la capacidad de asombrar al oyente.

Sólo he podido escucharlo una vez y ya me he enamorado de Talking At The Same Time, Face To The Highway, Pay Me, Kiss Me, Last Leaf y New Year´s Eve y cuento las horas para tenerlo en mis manos. La cosa está tan currada en su web que también se puede acceder a los créditos de las canciones. A los habituales compañeros de viaje, se suman esta vez Augie Meyers y Flea y es un placer volver a ver los nombres de Keith Richards y Tom Waits juntos. Una pizca de Frank´s Wild Years, otra de Bone Machine y algún pequeño toque del encanto lo-fi del segundo disco de Orphans -pinceladas de aquí y allá en definitiva-, se baten, esta vez retorcidamente más limpias que nunca y bajo control en la coctelera con la que se ha fabricado Bad As Me. Supongo que seguirán oyéndose las mismas voces que dicen que sus últimos discos están sobrevaloradísimos, como si a Dylan o Young no se les diera manga ancha últimamente. Yo sólo sé que los nuevos bichos raros de Waits están a punto de ponerse en circulación. Y ante eso, no me queda más que añadir una cosa: Tom Waits is my man.

jueves 13 de octubre de 2011

Live At Carnegie Hall

Es una lástima que el carrerón de algunos músicos imprescindibles se reduzca a tres o cuatro éxitos que siempre van incluidos en la banda sonora de alguna estúpida comedia romántica hollywoodiense. Triste pero cierto, este es el caso de Bill Withers, un genio superlativo a la altura de cualquier figurón del Soul y el R&B de los 70. En su día el éxito, aunque no le fue esquivo, sólo ha servido para que todo el mundo reconozca -gracias al cine o la publicidad- Ain´t No Sunshine y poco más. Se comió el mundo con un puñado de discos que sin lugar a dudas merecen la categoría de clásicos, pero nunca buscó la fama y a día de hoy sus canciones son más reconocidas que el propio personaje.

En 1973, cuando sólo había publicado Just I Am y Still Bill - ambos cinco estrellas y me quedo corto- vió la luz este doble en directo grabado en el Carnegie Hall que captura con crudeza la profundidad emocional de sus canciones. Porque este tío sabía escribir canciones con chicha, hacer que la gente meneara el culo y desplegar un arsenal de melodías al mismo tiempo. La descarga de ocho minutos de Use Me, el tema que Mick Jagger copió nota por nota en Wandering Spirit, sirve de introducción y ya se desata la histeria colectiva. El Carnegie Hall se convierte en una ceremonia religiosa donde el predicador maneja la parroquia a su antojo. Los músicos son un verdadero escándalo -Ray Jackson, Benorce Blackman, Melvin Dunlap y James Gadson como eje central- van alternando un repertorio compuesto por temas íntimos y explosivos a partes iguales. Es una pena que el disco se retocara posteriormente en el estudio, porque hubiese sido la leche escuchar Ain´t No Sunshine dominado por el piano eléctrico de Jackson en lugar de las consabidas cuerdas.

El amigo Bill hace sus pinitos como posible participante de El Club De La Comedia antes de crear la mágica atmósfera que envuelve Grandma´s Hands, un prodigioso homenaje a sus raices de una sencillez que provoca escalofríos en el que no se puede decir más con menos. La belleza de Let Me In Your Life abre la puerta al dramatismo de Better Off Dead, la asfixiante historia de un alcohólico abandonado por su familia . Pero uno de los momentos álgidos de esta grabación se llama I Can´t Write Left-Handed, el inédito gospel convertido en la anti-war song definitiva , que junto a Lean On Me nos devuelve a la iglesia. Un himno tras otro que desembocan en los descomunales trece minutos de Harlem/Cold Baloney que el predicador Withers utiliza para llevar a la audiencia al paroxismo absoluto. Pero lo gracioso del caso es que Live At Carnegie Hall, siendo uno de los mejores discos en directo de todos los tiempos, en el que no sobra nada y falta muy poco - quizás un tema del calibre de Who Is He (And What Is He To You)- vió la luz cuando este hombre aún no había grabado The Same Love That Made Me Laugh, I Want To Spend The Night With You, Lovely Day...una lista interminable de maravillosas canciones que aparecerían en álbumes posteriores.

El bueno de Bill se retiró a mediados de los 80 para ver crecer a los hijos y ocuparse del jardín. Pero le dió tiempo a atesorar una discografía única -con algún pequeño tropezón- que no merece caer en el olvido. Su personal mezcla de Soul, Folk, Blues y Funk es un tratado de valor incalculable sobre relaciones humanas y la sociedad que nos rodea que ha madurado de la mejor manera posible. Sus canciones son tan válidas en la actualidad como hace cuarenta años. Hasta el punto de merecer que su nombre figure con letras de oro en la historia. Para darse cuenta de ello, no hay más que echarle un oido a Live At Carnegie Hall.

martes 11 de octubre de 2011

Here´s Little Richard

No se me ocurre mejor manera para darle la vuelta a un día de mierda que acercarte a un disco como Here´s Little Richard. Cuando vió la luz, Mr. Penniman llevaba ya unos cuantos años rodando por este mundo de Dios -a principios de los 50 firmó con RCA y más tarde con Peacock Records y de ahí salieron unas cuantas grabaciones maravillosas que sin embargo no llegaron a ninguna parte- pero lo realmente estratosférico comenzó cuando fichó en el 55 con Specialty Records y lanzó una bomba atómica llamada Tutti Frutti que tuvo que ser remozada por esconder la letra más guarra que hasta el momento se había podido escuchar y cuyo grito de guerra se convertiría en santo y seña de su carrera y por ende de la historia del Rock n´Roll. No queda ahí la cosa, porque después llegarían Long Tall Sally, Rip It Up, Ready Teddy....y así hasta conformar este "grandes éxitos" que vió la luz en 1957.

El primer Long Play creado por un auténtico revolucionario que sacó el gospel de la iglesia y lo arrastró por los peores tugurios hasta convertirlo en algo salvaje y libidinoso. El pobre Little Richard lo tenía todo en su contra, pero este marica negro pintado como una puerta era una auténtica locomotora sin frenos capaz de derribar todas las barreras establecidas. Los surcos del disco despliegan un frenesí de ritmos -algunos creados en New Orleans con la banda de Fats Domino- totalmente desinhibidos, arrasados por un piano enloquecido y unos volcánicos solos de saxo, una forma de cantar primitiva y salvaje y una colección de canciones que le pusieron a un nivel como no se había visto antes y que todavía provocan escalofríos. Después viene el eterno debate sobre quien fue el primero en hacer esto. A mi me la trae floja si Little Richard copió de Esquerita y ambos de Billy Wright o simplemente se intercambiaban entre ellos el color del tinte y el número de su peluquero. Here´s Little Richard es mi disco favorito de los 50 -todavía más que el debut de Elvis- que nunca me canso de escuchar y menos aún cuando finaliza un día en el que lo mejor que podrías haber hecho es no haberte levantado de la cama. Ahí están Little Richard, Rill Thing, Explosive Little Richard....pero no hay otro como este. Yo quiero volver a nacer, llamarme Richard Wayne Penniman y grabar un disco titulado Here´s Little Richard.


The Real Motherfucker

lunes 10 de octubre de 2011

Codeine Arms


Codeine Arms...wrap around me safe and warm under the light of your sweet charms save me, save me... Codeine Arms

miércoles 5 de octubre de 2011

Don't Throw Your Love On Me So Strong

Cada vez que T-Bone Walker se acerca a mis oidos, se me tambalean unos cuantos mitos. Este sí que fue un pionero y lo demás tonterías. Seguimos pasando de tópicos, que parece que sólo hizo Stormy Monday y viajamos en la máquina del tiempo hasta 1962, cuando ya llevaba más años por el mundo que la gripe. El viejo Walker se marca el clásico de Albert King que este grabó justo antes de fichar con Stax. En el video no se aprecia, pero los tipos que le cubren las espaldas se llaman Willie Dixon, Memphis Slim y Jump Jackson.

martes 4 de octubre de 2011

Danzig II: Lucifuge

Siempre he tenido la sensación que lo de Glenn Danzig es pura pose. Estamos de acuerdo que es un tipo bajito con el ego del tamaño de los cinco continentes juntos. Pero alguien que tiene la capacidad de escribir canciones como las suyas, ha de albergar una parte muy sensible en su diminuto ser. El estereotipo satánico que salpica los estilos por los que se mueve, esconde mucho de emoción y melancolía. Algo que queda al descubierto en Danzig II: Lucifuge.

De todas las cosas que ha hecho Danzig (la banda) no hay nada que supere la unidad que conforman los once temas de este disco. No hay ningún Mother o Twist Of Cain, y ni falta que hace. La actitud sigue siendo la misma, pero las letras y la estructura de las canciones están mucho mejor elaboradas sin que la espontaneidad se resienta por ello. Me encanta la lírica oscura mezclada con explosivos riffs, los acordes sacados directamente del Blues del Delta y las canciones de (des) amor.

El Crooner del averno incendia vocalmente todos los surcos de Lucifuge, impregna de sexo las letras con una elegancia como jamás se le supondría a un bruto de este calibre y aúlla de tal manera que parece estar poseído por el espíritu del mismísimo Howlin´Wolf. Por si fuera poco, Eerie Von, John Christ y Chuck Biscuits le cubren las espaldas, una alineación -atención a la burrada- que daría sopas con honda a cualquier formación que se pusiera delante. Suponiendo que alguna se atreviera.

Danzig II: Lucifuge es un disco repleto de clásicos salpicados por estilos y melodías muy diversas hecho por una banda irrepetible en pleno apogeo de sus facultades. De chiste debió ser la grabación del disco y la obsesión de Glenn Danzig por imponer que la voz sonara omnipotente sobre todas las pistas y su constante negativa al empeño de Rick Rubin por intentar que las letras rimaran. El tío Glenn, que de orgullo va sobrado, debería replantearse lo que ha hecho con su carrera en los últimos años. Me salto los topicazos que tienen que ver con Elvis, Roy Orbison y Jim Morrison y me quedo con un disco en el que no sobra nada y que todo el mundo debería escuchar por lo menos una vez en la vida. Nadie en este planeta puede quedarse indiferente ante un disco como Danzig II: Lucifuge en general, y con una composición como Blood And Tears en particular. Sin duda alguna, un disco y una canción que pondría muy arriba en la lista de los mejores de mi vida.


Un topicazo, pero ¿alguien se imagina esta canción en la voz de El Rey?

lunes 3 de octubre de 2011

The One & Only

Cada vez que pincho discos como The One & Only (1999), mi cabeza se transporta directamente a los años 50. No me quiero extender sobre lo que significa esa década para mí, porque no acabaría en dos días. Sólo decir que de ahí salieron algunas de las mejores cosas por las que un servidor se muere, y aunque muchos consideren que lo que hacen hoy en día gente como Kim Lenz es un simple ejercicio revivalista, en mi opinión, no podrían estar más equivocados. Una cosa es reproducir la tradición y otra muy distinta fusilar a los clásicos sin tener más que un poquito de talento y muchas ganas de creerse la última Coca-Cola del desierto. Esto lo hemos podido ver últimamente con ciertos personajillos de cuyo nombre no quiero acordarme, más que nada porque ya lo hice en alguna ocasión y no hay ninguna necesidad de que los seguidores de, por ejemplo, el James Brown del siglo XXI vuelvan a exaltarse.

Este fue mi primer disco de Kim Lenz, una tipa a la que siempre se la ha comparado con Wanda Jackson y Janis Martin, y aunque el nivel no llegue a esos extremos, yo la veo más cercana a la brevísima carrera de Barbara Pittman que a la de las dos leyendas anteriormente citadas, de quienes por supuesto Miss Lenz también ha aprendido mucho y muy bien, por cierto. Sus canciones respiran vitalidad por los cuatro costados, y reproduce -que no copia- junto a los Jaguars la parte auténtica del Rockabilly. Como mandan los cánones y en poco más de media hora, esta mujer destila picardía e inocencia a partes iguales -sabe dar la intensidad adecuada a lo que cada canción demanda - y no sólo es una intérprete de altos vuelos, porque también sabe escribir canciones con mucho gusto. Sin ser su mejor disco, aporta velocidad y frescura bajo una producción vintage, sin trampa ni cartón, y domina a la perfección los momentos en los que tiene que hacer de chica mala y peligrosa. Desde Howl At The Moon hasta You´ve Met Your Match, esta tentación pelirroja te administra una potente dosis de enérgico Rockabilly, deliciosamente matador para tus oidos. Si a eso le añades la presencia de Carl Sonny Leyland, Big Sandy y Nick Curran, poco más se puede añadir. Quizás que no tarde tanto tiempo en grabar otro disco como It´s All True.

sábado 1 de octubre de 2011

Love Is Blindness


A día de hoy, odio a U2 por ser unos traidores y porque me parecen casposos y ridículos a más no poder, patéticos en una palabra. Tampoco escucho sus viejos discos porque me aburren, excepto Achtung Baby que lo hago un par de veces al año y me trae unos recuerdos maravillosos. Sigue siendo un alucinante trabajo de reinvención pero ya no llama a mi puerta con la frecuencia que lo hacía hace veinte años y tampoco pienso todo el rato en volver a echar un vistazo al Zoo Tv Tour. Pero han creado un nuevo monstruo titulado Achtung Baby El Sacaperras que me está empezando a dar miedo...ya me bajé los pantalones con Exile On Main St. pero a fín de cuentas este es uno de los discos de mi vida y Achtung Baby....pues es Achtung Baby, dos jodidas palabras que en su día fueron una bomba de relojería.¿Ser o no ser?... uff!!...menuda putada que me van a hacer estos tios. Es que no tengo remedio...ya lo estoy viendo.

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