jueves 29 de septiembre de 2011

John Popper & The Duskray Troubadours

Menudo zorro está hecho John Popper. Cuando ya nadie daba un duro por él, se rodea de unos cuantos amiguitos y saca de la chistera una delicatessen como esta en la que, faltaría más, sobresale su nombre por encima del resto. Cierto es que Popper es la estrella, por llevar la voz cantante y ser quien tiene el nombre, pero sin The Duskray Troubadours, el gordito no se hubiese comido ni los mocos. Los verdaderos ideólogos del proyecto son Aaron Beavers y el guitarrista y productor del disco Jono Manson, viejo amigo de su etapa Neoyorkina.
Abundan los medios tiempos con melodías fácilmente identificables, Popper deja de lado la pirotecnia y se dedica a hacer un gran trabajo con la armónica sin estridencias pajilleras. La mesura es clave para que las canciones funcionen de manera autónoma. De hecho, es un disco muy radiable, de los que tendrían un largo recorrido en las emisoras si hoy en día estas se dedicasen a programar música de verdad.

El gancho para que estas canciones te atrapen son sus irresistibles melodías, que se mueven por el Soul, el R&B de los buenos tiempos, el Country y el Blues en dos vertientes, uno muy reposado (escalofriante Bereft) y otro que juguetea con el Rock (el acelerado Leave It Up To Fate), curiosamente ambas firmadas por el propio John. Una balada como What Can I Do for You, que a priori no dice nada, termina destapando el tarro de las esencias. Sólo hay que hacer girar este disco tres o cuatro veces, y antes de que te des cuenta, te pasarás todo el día canturreando cualquiera de las doce composiciones.

Popper se vacía emocionalmente respaldado por una banda que no busca protagonismos innecesarios. La inmediatez de Love Has Made It So, la sencillez de Make It Better, la dulzura de Something Sweet, la campestre Champipple, los coros de Hurt So Much, la grandeza de All The Way Down, la conmovedora End Of The Line...no hay desperdicio. ¿Se convertirá esta aventura con The Duskray Troubadours en un clásico de nuestro tiempo?. Por supuesto que no, pero sus casi cincuenta minutos son un equilibrado ejercicio de eclecticismo y frescura a partes iguales. Por fín Popper aprende a evolucionar con sutileza y elegancia...quien lo diría viniendo de semejante cafre. El próximo año habrá nuevo disco de Blues Traveler, ¿volverá la desmesura?. La respuesta, my friend, is blowin´ in the wind.

miércoles 28 de septiembre de 2011

Rock & Roll Submarine


Apenas llegué a escuchar este disco cuatro o cinco veces en la semana que vió la luz. Unos pocos intentos por sacar de él algo que me recordara a los grandes tiempos. Sí, yo soy de los ingenuos que pensaban que podían grabar algo a la altura de Saturation o Exit The Dragon. Y duele porque la base de Rock & Roll Submarine intenta ir por esos derroteros. Tras tenerlo olvidado durante unos cuantos meses, es ahora cuando le estoy sacando un poco de chicha. Sigue sin gustarme el tono mate del sonido -adiós al glamour para volver a ser curritos del Rock- , las mezclas son un asco y algunos riffs son sospechosamente clavados a otros grabados en los 90.

Puede ser que las expectativas fueran muy altas tras dieciseis años sin publicar bajo el nombre de UO, y claro, en contrapunto a la grandilocuencia de su etapa en Geffen, encontrarte con un disco que suena "pequeño", muy crudo y sin solos decepciona a cualquiera. Por lo menos a mí, que debo ser el único fan de estos tipos al que este disco le parece poco más que correcto. Veo destellos de los UO que a mí me gustan, especialmente en las composiciones más Pop de Kato. En eso no han cambiado, sigue habiendo un mundo entre los temas de este y los de Roeser -igual de válidos pero como la noche y el día-. Pero el fuel extra que aportaba Blackie O ya no está. Si Rock & Roll Submarine hubiese salido en la etapa Touch & Go ahora estaríamos hablando de un gran disco pero existiendo los de Geffen...poco más hay que decir.

Después del cabreo inicial, y habiéndole dedicado tiempo, reconozco que el disco tiene su punto. Pero yo esperaba algo con mucha sustancia, y más ahora que autoeditan sus trabajos y están libres de cualquier atadura para hacer lo que les de la gana. No es que Rock & roll Submarine esté lastrado por una falta de ideas alarmante, más bien se trata de saber como enfocarlas. Porque talento hay pero unos UO con buenas canciones -haberlas haylas- pero sin los adornos de una gran producción, se quedan en poca cosa. No se han vendido ni mucho menos, pero lo bueno hubiese sido seguir pateando culos sin despeinarse sujetando el Martini en la mano. Como en Saturation, Exit The Dragon y si me apuras, el Debutante de Kato, que es uno de los discos que siempre hay que reivindicar.

Se Acuesta Con Los Angeles


Se Acuesta Con los Angeles
, Carrito de Alcampo, Pasando por El Corte Inglés....estas son algunas perlas incluidas en la traducción de la edición original de Sleeps With Angels. ¡Hay que ver cuanto daño han hecho los cursos de CCC en este país!.

lunes 26 de septiembre de 2011

George Michael Symphonica

Tengo que empezar diciendo que jamás he sido fan de George Michael, de hecho, definiría como aborrecibles muchos momentos de su carrera y como destestables todos los hits que compuso en los ya lejanos 80. Con esta premisa, un servidor se presentaba el sábado en el BEC Arena como acompañante oficial de la reina de mi casa. En mi primera salida tras los retoques faciales que me he hecho recientemente (no estoy desaparecido, tan sólo estoy pasando el postoperatorio de la mejor manera posible) y con el disco de American Minor tocando las narices en todos los semáforos posibles, la idea de pasar dos horas en compañía de este divo de la música popular era cualquier cosa menos agradable.
Pero resulta que a este tipo, que está de vuelta de muchas cosas, se le ha ocurrido la brillante idea de dejar de lado su exitosa carrera y basar parte del show en un disco de standards americanos que grabó de la mano del gran Phil Ramone allá por el 99 con el que no tuvo ningún éxito. Ni que decir tiene que minutos más tarde muchísima gente saldría decepcionada tras comprobar que la mayoría de los superhits del amigo George brillaron por su ausencia.
La parafernalia escénica que antaño movía por el mundo ha quedado reducida a la mínima expresión. La atmósfera de club (a pesar de estar en un Arena) funcionó a la perfección. Un escenario sencillo, con una orquesta real insertada en él y una iluminación megacool sirvieron de marco perfecto para que George Michael debutara en Bilbao. Aunque no comulgue con sus carrera, este tio es fan de Johnny Mercer, Gershwhin, Jobim y Cole Porter... y eso son palabras mayores. No digo que sea suficiente para postrarse a sus pies, de hecho aparecieron poco o nada, pero siempre será mejor esto que morir aplastado por cosas como Last Christmas.
Confieso que hubo varios momentos en los que casi me entrego -uno tiene tres másters en grandes orquestas americanas y se pierde por todo lo que huela a ellas- y aunque esta simplemente fue muy correcta, algún clásico perteneciente a la Gran Depresión sonó de cine. Cayeron otros popularizados por Johnny Mathis, Billie Holiday ó Nina Simone y el amigo George mostró oficio cantando de primera - hoy en día es un lujo que un estrellón de estas carácterísticas no tire de playback- y dominando el pulso que requerían las canciones -a pesar de ese parón de veinte minutos que enfrió a más no poder-. Pero la cosa no quedó ahí, porque se marcó un Going To A Town de Rufus Wainwright absolutamente maravilloso (no soporto la pose de Rufus pero hay que estar muy ciego para no ver que ha escrito un puñado de canciones excelentes), reivindicó a Terence Trent D´Arby con Let Her Down Easy y remató con Love Is A Losing Game mientras en la pantalla se proyectaban imágenes de Amy que hicieron derramar alguna que otra lagrimilla por el foso. Imágenes clásicas de Aretha, Elvis, Marvin, Lennon, Stevie Wonder y alguna atómica de Dita Von Teese hicieron las delicias de los asistentes pero yo me quedé con las ganas de escuchar You & I que no es la mejor canción del mundo pero no tiene perdón que la haya retirado del Set List.
Haciendo una valoración general, hay que decir que a George Michael se le podría acusar de haber cometido en el pasado crímenes contra la humanidad pero este tipo es un músico de verdad -nada que ver con soplapollas del estilo de Robbie Williams- y desde luego que tiene un gusto exquisito para ciertas cosas que se pudieron ver el sábado en el BEC. Que guste es otra cosa. Pero eso, al menos, hay que reconocérselo.

viernes 23 de septiembre de 2011

The 12 Year-Old Genius

Grabado en directo en 1962 en el Royal Theater de Chicago. Marvin Gaye a la batería, James Jamerson al bajo y el niño de doce años apabullando a la audiencia con la armónica, el piano, la batería, los bongos y el órgano. ¿Alguien da más?.



jueves 22 de septiembre de 2011

I'm Going Home To Live With God






miércoles 21 de septiembre de 2011

R.E.M.

Gracias por tantos años de felicidad
Ahora es el turno de U2


viernes 9 de septiembre de 2011

Horrible Bosses



jueves 8 de septiembre de 2011

Countrypolitan Favorites

Estos pirados siempre se las arreglan para que termine quemando sus discos en verano. Este, en concreto, ha sido el de Countrypolitan Favorites, que tiene ya cuatro años pero suena tan delicioso como el primer día. Sólo a ellos se les podía ocurrir meter en la misma rodaja a The Who, Wanda Jackson, Slim Harpo, The Kinks, The Byrds, Lynn Anderson, La Creedence o T- Rex, entre otros, y facturar un cañón de disco capaz de levantar el ánimo a un muerto. Clásicos del Country, Psicodelia y Glam Rock en manos de tres flipados que ponen su sello personal a un puñado de canciones inmortales. Irresistible.

miércoles 7 de septiembre de 2011

Sweet Soul Music: Rhythm and Blues And The Southern Dream Of Freedom

Tiene más años que la guerra
pero es el mejor libro que un servidor
se ha echado a los ojos en todo el verano

sábado 3 de septiembre de 2011

The World's Greatest Rock 'n' Roll Drummer

Fats Domino, Little Richard, Etta James, Sam Cooke, Phil Spector, Frank Sinatra, Sarah Vaughan, Eddie Cochran, Artie Wilson, Lloyd Price, Tom Waits...la lista de luminarias que contaron con los servicios de este pionero llamado Earl Palmer es interminable. ¿El batería más grande de todos los tiempos?...todo es posible después de escuchar este atómico recopilatorio en el que aparecen algunos de los monstruos sagrados de los ´50s.


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