Tiempo antes de basar sus espectáculos en frias actuaciones donde los efectos especiales y el playback campaban a sus anchas, el bueno de Jacko era capaz de dar el callo en directo como se puede apreciar en esta filmación. Estamos hablando del Tour de Bad, y aunque se le olvide la letra de la canción, el tipo sabía lo que se traía entre manos. Y al loro porque Steve Stevens remata la faena. Un servidor nunca ha sido purista -cosa que me saca de quicio cada vez que me lo dicen, ni pone grandes nombres para quedar bien - así que una vez más, vuelvo a decir que Michael Jackson también ocupa un lugar destacado en mi vida. Hoy hubiese cumplido 52 años, ocasión perfecta para celebrarlo escuchando otra vez más "Dirty Diana".
Cada verano, además de las novedades y los clásicos que nunca te abandonan, inconscientemente suelo rescatar un disco que siempre se me pega a los oidos y termina por convertirse en la estrella del periodo estival por excelencia. Este año, la palma se la lleva la tercera parte de "The Little Big Band" (2006), el proyecto de Colin James cuyo único fín es homenajear a los pioneros que han influenciado su carrera. Un desparrame de buen gusto y actitud que desprende buen rollo por los cuatro costados. La diferencia con los dos primeros volúmenes, ahora que las discográficas están en quiebra, es que el bueno de Colin necesitó de la ayuda del Ministerio de Cultura Canadiense para poder financiar el proyecto, algo que también pasó con The Sadies y su "New Seasons".
En este tercer volumen, la música está más orientada al Soul y al R&B mostrando en todo su esplendor las habilidades vocales de Colin James, cuya guitarra aparece con menos frecuencia de lo habitual, pero cuando lo hace sigue sonando a gloria bendita. Un tio con dos pelotas capaz de realizar un viaje en el tiempo desafiando el nivel de unas canciones que son para caerse de culo: versiones de músicos y compositores como Wilson Pickett/Solomon Burke, Doc Pomus/Ray Charles, Van Morrison, Johnny Otis, Junior Parker, Lloyd Price, Jon Hendricks, Sam Cooke, Jackie Wilson óRudy Toombs forman el eje central de un disco que no puedes parar de hacer sonar. Las dos composiciones que aporta Colin James son deliciosas y la banda que saca brillo a esta pequeña maravilla cuenta en sus filas con fenómenos como Bob Ruggiero, Greg Piccolo, Chuck Leavell, Reese Wynans y dos cameos de altura: Keb´Mo´y el mismísimo Wayne Jackson de los insuperables Memphis Horns , banda residente de Stax, ante cuyos encantos han caido rendidos desde Neil Young hasta Elvis.
De los tres volúmenes que existen (olvidando el cuarto navideño), podría ser el mejor de todos (a ratos a mi me lo parece) si no fuera por esa pedazo de bomba que publicó en 1998 donde todo encajaba a la perfección y que a dia de hoy sigue siendo, para mi gusto, uno de los discos mejor grabados y producidos de estos tiempos modernos. Por supuesto que el primero sigue siendo fantástico, pero posiblemente el paso del tiempo lo haya tratado con mayor dureza. Sea como fuere, lo que hoy nos ocupa es el disco que ilustra esta entrada. Un trabajo con menos Blues pero con mucho Swing (y no en el sentido estricto de la palabra) que tras unas pocas escuchas se resiste a dejar de girar una y otra vez y cuyo única misión consiste en entretener mientras no puedes dejar de mover los pies, lo cual ya es bastante. Un servidor se marcha a zorrear por estos mundos de Dios durante unos cuantos dias, no sin antes dejarles este pequeño regalo. Espero y deseo que les guste la desenfrenada alegría que desprende esta grabación pero sobre todo que sean muy felices. Hasta pronto.
La música tiene una cualidad intrínseca que otras artes no poseen, aparte de ser la más mágica de todas por ser intangible. Se trata más bien de una característica natural que hace posible contemplar la obra de un artista en una doble vertiente: sus discos y sus conciertos en directo. Tan acusada es esta doble faceta que se puede decir que es sumamente improbable que un músico triunfe de verdad si no es capaz de demostrar su valía en los dos terrenos. Si uno quiere ser una verdadera estrella deberá convencer al público por partida doble. No fue este el caso de Donny Hathaway, triunfador donde los haya en ambos terrenos pero que inexplicablemente nunca llegó al gran público y que es uno de los Unsung Heroes por excelencia de la historia de la música cuya discografía completé hace muchos años y nunca me cansaré de escuchar y al que hay que amar por encima de todas las cosas.
Aquí dejo un pequeño regalo en directo sacado de la década de los 70 y publicado en 2004 hecho a base de corta y pega al que se añadieron algunas joyitas inéditas y que es sublime a pesar de tratarse de un refrito. Donny Hathaway murió trágicamente hace muchos años pero nunca hay que dejar de honrar su memoria porque su breve discografía es imprescindible. Por motivos que no llego a entender muy bien, siendo uno de mis diez músicos favoritos de todos los tiempos, nunca he hablado de él. Como tampoco lo he hecho de Ray Charles, Roy Brown, Sam Cooke, Jackie Wilson y tantos otros. Este último ya tuvo una breve entrada hace mucho tiempo con "To BeLoved", una canción con poderes curativos que realmente es lo que un servidor necesita en estos momentos, como bien explico en la entrada de más abajo. Hoy la vuelvo a poner pero en esta ocasión es el Jackie Wilson de la serie "Shake, Rattle & Roll" quien explica de qué coño tiene que ir realmente esto de la música-y también la vida-. Que disfruten de los presentes. Espero que sean de su agrado.