domingo 28 de febrero de 2010

Genuine Negro Jig

Los nuevos protegidos de Joe Henry se llaman Carolina Chocolate Drops y aunque no sean nuevos en este negocio, el nombre de su productor es más que suficiente para que la gente les sitúe en el mapa. Tres tipos con sus raíces ancladas en lo más profundo de una nada habitual combinación afro-bluegrass. El disco se titula “Genuine Negro Jig” y es una verdadera delicatessen no apta para todos los paladares. El tema más accesible se llama "Why Don't You Do Right?" y sólo por él merece la pena prestarles un poco de atención.

sábado 27 de febrero de 2010

Viento Salvaje


"En la mitología griega, Eolo es el nombre de tres personajes distintos. Uno de ellos es el Señor de los Vientos, quien vivía en la isla flotante de Eolia con sus seis hijos y sus seis hijas. Zeus le había otorgado el poder de controlar los vientos. Eolo los tenía encadenados en un antro profundo, donde los gobernaba con un dominio absoluto, apresándolos o liberándolos a su antojo, ya que todos los vientos liberados podrían provocar graves desastres en el cielo, la tierra y las aguas. Eolo era responsable del control de las tempestades, y los dioses, le pedían en algunos casos su ayuda como hizo Hera para impedir que Eneas desembarcase en Italia. También trató de ayudar a Odiseo que lo visitó al retornar a Ítaca. Eolo lo trató muy bien, y le dió un viento favorable, además de una bolsa que contenía todos los vientos y que debía ser utilizada con cuidado. Sin embargo, la tripulación de Odiseo creyó que la bolsa contenía oro y la abrió, provocando graves tempestades. La nave terminó regresando a las costas de Eolia, pero Eolo se negó a ayudarles de nuevo. Eolo es representado empuñando un cetro como símbolo de su autoridad y rodeado de turbulentos remolinos, los vientos, cada uno de los cuales era un Dios."

Una de mis canciones favoritas de todos los tiempos lleva por título "Wild Is The Wind", un clásico escrito por Tiomkin y Washington grabada originalmente por Johnny Mathis para la película del mismo título. De todas las maravillosas versiones que existen, la mejor con diferencia es esta que Bowie registró en su disco "Station To Station" y que ya ha aparecido con anterioridad en este blog. Recemos para que el Dios Eolo no desate con excesiva violencia la furia de los vientos y los daños que la ciclogénesis explosiva pueda causar queden reducidos a la mínima expresión.

viernes 26 de febrero de 2010

The Touch Of Your Lips





Hoy no hay palabras
No las encuentro para describir tanta belleza


jueves 25 de febrero de 2010

A Soundtrack Of Destruction


Uno de los suicidios comerciales más grandes que se recuerdan en los últimos años tiene el “exótico” título de “Neither Fish Nor Flesh”. En pleno 1989, Terence Trent D'Arby saltó al ring con la intención de confirmar el rotundo impacto comercial de su debut. Al menos eso es lo que esperaba su discográfica que ya se frotaba las manos tras ver como “Introducing The Hardline According To…” había despachado millones de copias barriendo en las listas y recibiendo las alabanzas de medio universo, poniendo a este elemento al nivel de los grandes del Soul. Las declaraciones que el amigo Terencio regalaba a los medios tampoco brillaban precisamente por su humildad.

Pero la sorpresa saltó cuando el disco vió la luz. La combinación de talento y comercialidad de su debut dió paso a un trabajo oscuro y carente de singles destinados a reventar charts. De la noche a la mañana, todas las esperanzas puestas en TTD se esfumaron, tirando por tierra su candidatura a superestrella del Showbiz. Todos los medios se le echaron encima, acusándole de haber grabado un disco pretencioso en el que no quedaba ni un ápice de la genialidad mostrada en su primer trabajo.

TTD, cuya máxima siempre fue la coletilla “Written + Arranged + Produced + Performed + Mixed By”, justifica por si mismo cualquier cosa que lleve su nombre. Claramente, la comercialidad de sus canciones había desaparecido dando paso a un disco experimental que sólo se pueden permitir quienes llevan veinte años de carrera y han alcanzado el estatus de intocables. Pero dentro de esa locura experimental, entre sonidos de ballenas, arpas japonesas y toques de sitar, envueltos en un mar de emociones, con iniciáticas declaraciones y hermosos cánticos de esperanza-“I Have Faith In These Desolate Times”-, espirituales arreglos de cuerda flotando sobre una pedal steel -"It Feels So Good To Love Someone Like You”-, hipnóticas negativas de amor –“This Side Of Love” y asombrosas piezas A CapellaAnd I Need To Be With Someone Tonight"- , la fiera seguía dando zarpazos en números como “I´ll Be Alright”, “Attracted To You”, la atómica “You Will Pay Tomorrow” y la excepcional balada sacada del túnel del tiempo “I Don´t Want To Bring Your Gods Down”. Dos de los singles oficiales, “To Know Someone Deeply Is To Know Someone Softly” y “Billy Don´t Fall” tampoco eran tan malos y merecieron correr mejor suerte.

A rebufo de la estela dejada por su primer disco, este pequeño “engendro” colocó dos millones de copias pero sentenció la carrera de TTD para siempre. Los increíbles discos que grabaría después recibieron excelentes críticas. Pero el daño ya estaba hecho y el pobre Terencio acabó muriendo para renacer como Sananda Maitreya al tiempo que se divorciaba para siempre de la industria, huyendo a Italia e iniciando una nueva etapa a todos los niveles

De la risa floja que cierra el disco tal vez se podría extraer la idea de que esto fue, directamente, un corte de mangas dedicado a los peces gordos de la industria. O quizás no, ¿quién sabe?. "Neither Fish Nor Flesh" está subtitulado por una leyenda que describe este disco como "Una banda sonora de amor, fe, esperanza y destrucción". Como visionario, el ahora llamado Sananda no tiene precio. Sobre todo leyendo la última palabra.

Sea como fuere, este discípulo de Muhammad Ali no inventó nada en su carrera. Los tics que arrastraba de los grandes del Soul se podían ver a leguas de distancia. Pero cada vez que abría la boca, su voz , unida a un talento excepcional forjado a golpe de escuchar a Hank Williams, Los Stones, Jackie Wilson, James Brown, Prince, Neil Young, Bruce Springsteen, Miles Davis o Bill Withers, era capaz de atravesar cualquier blindaje emocional. Hablamos de un músico estratosférico y no de payasos como Lenny Kravitz ni de nenazas estilo Eli "Paperboy" Reed . TTD tampoco es un One-hit Wonder. Es un gigante. Tanto como para ser considerado una de las MEJORES, en mayúsculas, voces de la historia. Con y sin “Neither Fish Nor Flesh”. Otro maravilloso capítulo de la breve pero insuperable carrera de este hombre.
Pueden depositar sus improperios, amenazas de muerte y demás frases cariñosas en el apartado de comentarios. Muchas gracias.

miércoles 24 de febrero de 2010

El Retorno De Nick Curran



En la oleada de revivals que llevamos sufriendo una buena temporada, se han colado una serie de elementos de distinto pelaje que claramente juegan en segunda división y han sido encumbrados como si estuviéramos en plena década de los 50´s y Elvis acabara de publicar su debut. El problema de alguno de ellos no es que reproduzcan la tradición, sino que fotocopian todos los tics habidos y por haber de sus ídolos. Otros incluso van más allá, fusilando descaradamente canciones inmortales y vendiéndolas como composiciones salidas de su puño y letra.

Mucho antes de todo este lío, un chaval procedente de Portland llamado Nick Curran, hizo carrera pateándose la carretera como secundario de primeras espadas en Texas. Pero cuando el talento corre por las venas, es inevitable acabar capitaneando tus propios proyectos. Desde el año 2000, la carrera en solitario de este fenomenal guitarrista y cantante ha dado como fruto cuatro excelentes discos publicados en los cuatro primeros años de la década: “Fixin´Your Head”, “Nitelife Boogie”, “Doctor Velvet” y “Player!”. Una serie de trabajos totalmente vintage que son una gozada. En los últimos años, Curran ha formado parte de varios proyectos con The Fabulous Thunderbirds, el arrollador combo Deguello y ha estampado su sello en el disco de retorno de Kim Lenz. Pero los seis años de sequía en solitario han finalizado con la publicación de “Reform School Girl” . Un disco que sigue las mismas directrices de siempre. Catorce arrolladores temas en treinta y nueve minutos en los que Curran y su banda se vacían por completo.

Intercalados entre las poderosísimas y sorprendentes versiones de Etta James y AC/DC, van doce temas propios que hablan de mujeres y alcohol. Curran suena como un cohete en temas como “Kill My Baby”, “Psycho” , “Baby You Crazy” o “Ain´t No Good” . Se mete en la piel de Chuck Berry haciendo cosas como “The Lowlife” y se desgarra con monstruosos números de poso Blues y Soul titulados “Dream Girl” y “Filthy”. La banda que se esconde bajo el nombre “The Lowlifes” da el callo a base de bien. El hermanísimo Phil Alvin hace una aparición en “Flyin´Blind” , marcándose un dueto con Curran del que no sale muy bien parado. Algo normal, porque este hombre es una locomotora sin frenos. “Reform School Girl” es un trabajo que se escucha en un suspiro, directo a la yugular.

El primer nombre que te viene a la mente cuando “Reform School Girl” gira en tu Stereo es el de Little Richard. Pero no tiene nada que ver con la nueva ola de imitadores que siguen creciendo como la mala hierba. Por supuesto que esto ya se ha hecho antes, Nick Curran sigue destapando sus influencias 50´s , pero en ningún momento trata de reproducir su sonido al detalle. La base está ahí pero también el talento y la personalidad.

2010 ha visto el retorno de Nick Curran por todo lo alto. Un músico que desborda pasión y honestidad en todo lo que hace. “Reform School Girl” ya está en mi lista de discos del año, y eso que todavía quedan diez meses por delante. Esperemos que acabe ganando la batalla al maldito cáncer y podamos volver a tenerlo pronto girando por estos lares. No andamos sobrados de artistas con el talento y la actitud de este hombre.


Nick Curran rindiendo tributo a AC/DC

martes 23 de febrero de 2010

Happy Birthday



Hoy vamos con una entrada breve pero muy intensa. El calendario dice que es 23 de febrero, fecha señalada en la historia de este país pero también una celebración marcada a fuego en el plano personal. Mi chica, que todos los dias me da un motivo para seguir creyendo en el mundo, cumple años.




lunes 22 de febrero de 2010

Live In Japan


Nunca hay que tirar la toalla. Después de pasarme nueve años persiguiendo el artefacto que ilustra esta entrada, ¡por fín es mio!. Hasta cuarenta euros llegaron a pedirme en 2001, y en un abrir y cerrar de ojos, y sin previo aviso, se descatalogó. En América no es dificil hacerse con él, pero ya se sabe que yankis y europeos conducimos por el mismo carril pero vivimos en planetas distintos en lo que a sistema métrico y formatos de video se refiere. Pero a veces Dios existe, disfrazado de internet, y ahí estaba él para avisarme de que en Taiwan los venden tirados de precio y en formato universal.

De más está decir que se me caen los calzoncillos al suelo cada vez que le doy al play. No tengo nada en contra de los shows navideños de este hombre, pero lo mejor que se ha editado de BSO en DVD es, con diferencia, este atómico "Live In Japan" cuyo audio aparece en el doble "The Ultimate Collection Live". Brian Setzer brillando por todo lo alto junto a la mejor sección de viento que ha tenido hasta la fecha. Un público japonés entregado al límite sirve de fondo para que el rubio tatuado se marque una actuación antológica.

El amigo Setzer aplasta a los pobres japos con memorables interpretaciones extraidas de "The Dirty Boogie" y "Vavoom". Imperdonable que ignore temas de su primer disco con la orquesta. Peor aún que no haya un mísero recuerdo para el increible "Guitar Slinger". Intercalados entre "This Cat's on a Hot Tin Roof", "The Dirty Boogie", "The Footloose Doll" y "Drive Like Lightning, Crash Like Thunder", que para eso es la gira de "Vavoom", aparecen algunos imprescindibles de su etapa gatuna como "Stray Cat Strut" y "Rock This Town" y maravillas como "Mystery Train". Impagable la interpretación de "Get Me To The Church On Time", con un Setzer mostrando sus dotes de Showman sin el acompañamiento de su guitarra. Pero la palma se la lleva la íntima y demoledora "I Won´t Stand In Your Way", interpretada de manera más recogida que nunca. Los momentos más flojos, para mi gusto, son los que se presentan en formato trio. Yo soy de los que siempre sienten nostalgia de Lee Rocker y Slim Jim Phantom cuando Brian Setzer no se rodea de la orquesta.

Un atómico e imprescindible DVD en el que Setzer reina por todo lo alto y que viene acompañado por un pequeño pero interesante documental, donde una vez más, este tipo demuestra ser un maestro de la guitarra capaz de poner patas arriba cualquier audiencia que le pongan por delante. La coña de todo esto es que viene incluida la opción de des/activar los subtítulos en chino. Cosa que a un servidor le viene de perlas. En plena recta final de la treintena, con la famosa crisis de los cuarenta en el horizonte, hay quienes se compran un perro o les da por seguir las enseñanzas del Dalai Lama. A otros, en cambio, nos da por ponernos a estudiar una lengua tan impenetrable como el mandarín. ¿Cosas de la edad?, Who Knows?. Seguramente sólo sea cuestión de estar rematadamente mal.



domingo 21 de febrero de 2010

American VI: Ain´t No Grave


Johnny Cash murió en paz consigo mismo. La ansiada redención que persiguió a lo largo de toda su vida flota en los treinta y dos minutos de "American VI: Ain´t No Grave". Un disco menos dramático que "American V: A Hundred Highways", donde un moribundo Cash cantaba y contaba a duras penas con un hilo de voz su propia muerte. La enfermedad que hizo mella en el rotundo y cavernoso registro del hombre de negro, despojó a su voz de todo poderío antaño conocido. Pero al mismo tiempo, la dotó de la sensibilidad y fragilidad adecuadas con las que amortajar las canciones que grabó en el umbral de su muerte. Los defectos convertidos en virtudes.

"Ain´t No Grave" dibuja la figura de Cash liberándose de las pesadas cadenas que arrastró durante toda su vida para encontrar la libertad en "Redemption Day". A la ex-novia del ciclista más famoso del planeta le ha tocado la lotería. No sucede todos los dias que uno de los monstruos sagrados de la historia de la música convierta una de tus canciones en un fresco digno de ser pintado por Miguel Angel. "For The Good Times", de su viejo amigo Kris Kristofferson, es una mirada atrás a los felices años que compartió junto a June Carter. Pero el viejo Johnny no se amilana bailando un dulce vals con la muerte al ritmo de la bellísima "I Corinthians 15:55", el ultimísimo tema salido de su puño y letra, moto que ya nos vendieron con "Like The 309".

Que este es un disco mucho más positivo que "American V: A Hundred Highways" queda patente en temas como "Can't Help But Wonder Where I'm Bound", aunque sólo sea por el tono utilizado a la hora de afrontar la canción. La tarantiniana "Satisfied Mind", que el gran Porter Wagoner convirtió en un clásico inmortal, aparece recreada de manera básica y muy íntima. Cash sigue rindiendo tributo a los compañeros de generación en "I Don´t Hurt Anymore", otro exitazo de Hank Snow. Pero los clásicos siguen cayendo, "Cool Water", la historia de un espejismo en el desierto revisionada por algunos de los más grandes cede terreno a "Last Night I Had The Strangest Dream", con ese aire cenizo y cansino que hubiese encajado a la perfección en su anterior disco. La sorpresa final se llama "Aloha Oe", cuyo título lo dice todo. Una verdadera exquisitez hawaiana que tampoco escapó a la mirada de Elvis.

"American VI: Ain´t No Grave", gasta maneras de nuevo clásico. Posiblemente haya más entregas aunque nos sigan engañando con que no hay más. Y quien diga que esto es un disco de versiones se equivoca. Cash reescribe todo lo que toca y al mismo tiempo se reconcilia con su pasado, dejando atrás los sentimientos de tristeza y melancolía. A través de su fe, hace las paces consigo mismo y se libera de todas las ataduras. Y así lo cuenta en "Redemption Day", el tren crepuscular que transita por la ruta cuyo destino final son las puertas del cielo. Abiertas quedan de par en par.

martes 9 de febrero de 2010

Furor Uterino


Si para los historiadores, el talento de la pantera Betty Davis pasa por haber sido la segunda mujer de Miles Davis y aparecer en la portada de “Filles de Killimanjaro”, con "Mademoiselle Mabry" como homenaje incluido, estamos listos. No queda ahí la cosa, ya que en todas las biografías aparece como una de las admiradoras del "enorme talento" de Jimi Hendrix ( "He Was A Big Freak" supuestamente describe con detalle sus encuentros) . Pero la realidad es que esta mujer grabó tres discos oficiales que son pura dinamita de la forma más provocativa y directa- "Betty Davis", "They Say I'm Different" y "Nasty Gal"- en la primera década de los 70 contando con el apoyo de la flor y nata de la época.

Pero el mundo no estaba preparado para un discurso tan explícitamente sexual. Todas sus canciones, escritas y arregladas por ella misma, son puro fuego pasto de la América más santurrona que boicoteó sus discos en las emisoras. Pero era demasiado tarde, la mecha ya había prendido y en esos tres trabajos se puede encontrar parte de la semilla del Funk-Rock.

Cuando Miles Davis la describió como "demasiado joven y salvaje" (incluso para alguien como él) en el corto año en el que estuvieron casados, no podría haber estado más acertado. Del descaro sexual que desprenden sus discos, con guitarras mordientes y grooves pantanosos, el único momento de respiro son las breves baladas incluidas siempre al final de cada trabajo. Como si fuera el cigarrito de después.

Más allá de haber sido la amante de Robert Palmer y Jimi Hendrix y la esposa de Miles Davis, se esconde la figura de una mujer rompedora cuyo paradero hoy en dia es prácticamente un misterio. Por mucho que se empeñen algunos en afirmar lo contrario, hoy reinaría por todo lo alto y no sería sólamente la mujer que conectó los talentos de Hendrix y Miles para que este realizara "In A Silent Way" y "Bitches Brew". Que tampoco es moco de pavo.








lunes 8 de febrero de 2010

We Are Only Riders - The Jeffrey Lee Pierce Sessions Project


Normalmente, suelo huir de los discos tributo como de la peste. En algunas ocasiones, el listado de participantes es impuesto por la discográfica de turno, haciendo un flaco favor al artista homenajeado. En otras, las canciones originales son tan inalcanzables que el simple intento de acercarse a ellas se convierte en una pérdida de tiempo. Pero hay casos distintos, como es el de este "We Are Only Riders - The Jeffrey Lee Pierce Sessions Project".

De las demos que aparecieron en una cinta bajo el nombre de "JLP Songs", en las que había canciones perdidas, letras y fragmentos inacabados, se ha dado forma a este disco que homenajea de manera muy digna la figura de Jeffrey Lee Pierce, músico de culto desaparecido en 1996. La mayoría de participantes de este disco tienen una conexión directa con el líder de The Gun Club.

Obviamente, el tono del álbum es oscuro y destapa la versatilidad como compositor del gran Jeffrey Lee con momentos muy intensos llevados a cabo por Nick Cave o Mark Lanegan, dos confesos admiradores de su figura. Incluso Debbie Harry, de quien Pierce era un gran seguidor, da el callo dentro de este contexto. Todos los músicos se han involucrado con pasión y el resultado no podría ser mejor para tratarse de un disco grabado por partes y desde distintos lugares del planeta, cohesionando un listado de canciones de oscuro Country y Blues.

Track Listing

1. Nick Cave - Ramblin' Mind
2. Mark Lanegan - Constant Waiting
3. The Raveonettes - Free To Walk
4. Debbie Harry - Lucky Jim
5. Lydia Lunch - My Cadillac
6. David Eugene Edwards - Ramblin´Mind
7. The Sadies - Constant Waiting
8. Mark Lanegan & Isobel Campbell - Free To Walk
9. Lydia Lunch - St. Marks Place
10. Crippled Black Phoenix - Bells On The River
11. Cypress Grove - Ramblin' Mind
12. Johnny Dowd - Constant Waiting
13. Nick Cave & Debbie Harry - Free To Walk
14. Mick Harvey - The Snow Country
15. David E. Edwards & Crippled Black Phoenix - Just Like A Mexican Love
16. Lydia Lunch/D. Alvin/JLP Sessions Project - Walkin' Down The Street (Doin' My Thing)

domingo 7 de febrero de 2010

Aint´t No Grave (Complete)

viernes 5 de febrero de 2010

La Edad De Oro


Algunas de las bandas que más me gustan son aquellas capaces de mezclar todo tipo de estilos. No siempre es fácil conseguir sonar con coherencia haciendo todo tipo de locuras. Y en esa clave se mueven algunos de los discos de Cracker. En la primera etapa de su discografía hay de todo, soberbios discos como "Kerosene Hat" o "Gentleman´s Blues" y otros menos reconocidos como "The Golden Age" (1996), tercer trabajo que sirve de puente entre los anteriormente citados. Un álbum que, teoricamente, debería haber confirmado el éxito que disfrutaron con "Kerosene Hat". Estamos hablando de una década en que las discográficas invertían dinero en promocionar artistas y no se dedicaban únicamente al estraperlo. Cracker recibieron todo el apoyo de su sello para rematar la faena y llevar sus nuevas canciones a lo más alto de las listas. Pero no contaban con que el amigo David Lowery tenía ganas de jugar.

Con la mayoría de las bases registradas en los míticos Ardent Studios de Memphis, "The Golden Age" es un disco dificil de encuadrar en un género. David Lowery y Johnny Hickman, acompañados en esta ocasión por fenómenos como David Immergluck o Charlie Quintana, dan rienda suelta a su imaginación y completan un fenomenal disco arrastrado por la locura de Lowery y la sensatez contenida de Hickman, formando una vez más, un tándem perfecto.

De números como "I Hate My Generation", que podría haber sido el último gran himno Grunge sino fuera porque estos tipos jamás hubieran encajado en ese "movimiento", a delicias como "Big Dipper", con pedal steel y piano incluidas. El discreto cameo de Joan Osborne en "Nothing To Believe In". La aparición de la plomiza y densa balada "Dixie Babylon", bañada en épicas cuerdas es el reverso a la velocidad Punk de "100 Flower Power Maximum". De la luminosa "The Golden Age" y sus pasajes Country a los coros con acento soul de infarto de "Sweet Thistle Pie". Melódicas piezas como "Useless Stuff" contrastan con la experimentación de la excelente "I Can´t Forget You". El solo con Talkbox que se marca Hickman en "How Can I Live Without You", violín incluido, ceden paso a la sobriedad adornada con cuerdas de "Bicycle Spaniard". Un verdadero cajón de sastre, que no desastre.

La suma de todos los elementos deja un extraño pero agradable sabor en los oídos. "The Golden Age" es un disco menos natural pero muy trabajado en el estudio. Dennis Herring, llegado de la época de Camper Van Beethoven, aterrizó para producir el disco, mientras que Andy Wallace se encargó de las mezclas. Ni que decir tiene que ante los paupérrimos resultados comerciales que tiraron por tierra los números conseguidos por "kerosene Hat", Virgin Records puso el grito en el cielo y obligó a Lowery y Hickman a rescatar a Don Smith para la grabación del genial "Gentleman´s Blues" en otro nuevo y fallido intento por recuperar el efímero éxito.

"The Golden Age" enseña la cara más versátil de Cracker en un disco tan disperso como satisfactorio. Quizás no sea tan sólido como "kerosene Hat" o "Gentleman´s Blues". O tal vez estemos hablando de la gran joya de su carrera. Lo único seguro es que es un trabajo muy a tener en cuenta de una de las bandas que tuvo más papeletas para haber triunfado a lo grande en la ya lejana década de los 90.


Cracker amenazando el reinado del planeta Seattle.

jueves 4 de febrero de 2010

Slipped, Tripped & Fell In Love


Las Diosas deben estar subidas en los altares y nunca escondidas tras el recuerdo de un hit bordado con letras de oro que John Lennon llegó a describir como lo más grande. Esta es la triste realidad de Ann Peebles. La mujer que mejor ha sabido retratar la época dorada del Memphis Soul. Mucho más allá de los grandes nombres; Sam Cooke, Gene "Bowlegs" Miller, Hi Records, Willie Mitchell, los hermanos Hodge o el reinado junto a Al Green, la voz de esta mujer es única y de ella ha copiado hasta el apuntador.



Su versatilidad cubre todos los registros habidos y por haber. Es una lluvia torrencial que cae envuelta en tensión y peligro, que provoca inundaciones y cortocircuitos. Si la bomba atómica llamada Aretha no hubiese eclipsado absolutamente todo, hoy el nombre de Ann Peebles sería universal. Que ya lo es. Pero no en su justa medida. En su repertorio hay algunas gemas que son lo mejor que estos maltrechos oidos han podido escuchar jamás.



Ann Peebles tiene la magia pero también la actitud. Una tipa con dos pelotas que juega en la liga de las más grandes de la historia. No es casualidad que Bob Seger, The Black Crowes, Graham Central Station o Tina Turner, por citar unos pocos, hayan revisitado sus canciones. Que lástima que para las masas todo haya quedado en "I Can´t Stand The Rain".

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